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Si no somos informados en problemas del medio ambiente, no podemos imaginar la solución

Posted by Reacción Climática on 18 Ee abril Ee 2018 a las 0:50

Periódico Digital PIEB • 18-04-2018

La información pública sobre problemas de medio ambiente, por tanto sobre actividades extractivas, es clave para que una sociedad pueda participar proponiendo soluciones a esos dilemas, opina el investigador Amos Batto, de Reacción Climática, que estudia la emisión de gases de efecto invernadero en Bolivia.

 

Bolivia podría suscribir el Acuerdo de Escazú para el acceso a información sobre el medio ambiente, protección a defensoras de derechos humanos y el acceso a la justicia ambiental. Por lo menos eso esperan los activistas debido a que perciben potencialidades de ese instrumento legal, principalmente para acceder a información pública sobre actividades extractivas.

 

Por ahora esa información es de difícil acceso y no siempre viene en formato reutilizable para interpretarla y utilizarla en investigaciones o en informes divulgativos. Los activistas e investigadores en temas relativos al medio ambiente, pertenecientes a Reacción Climática y el CEDIB, organizaron un foro, el pasado 16 de abril, para exponer la necesidad de firmar el Acuerdo de Escazú.

 

Amos Batto, activista del colectivo Reacción Climática, estudia la problemática de las emisiones de gases de efecto invernadero en Bolivia, para cuyo objetivo indaga y analiza información gubernamental y de organismos internacionales. En esta entrevista con el PD-PIEB explica su experiencia con los datos oficiales acerca de este tema.

 

Batto es historiador, está dedicado hace una década a producir software para lenguas originarias y actualmente escribe un libro sobre las emisiones de gases de efecto invernadero en Bolivia, en el que ha tenido que contrastar la información emitida por el gobierno y la que tiene como base otras fuentes.

 

Usted está trabajando revisando datos medioambientales. ¿Con qué dificultades se ha enfrentado?

La dificultad que tenemos es que no hay muchos datos fiables en términos de las emisiones de gases de efecto invernadero en Bolivia. Sabemos que la deforestación es el problema principal, por ejemplo, el gobierno decía que solo había 120 mil hectáreas de deforestación por año, últimamente está diciendo que es más de 300 mil, pero sabemos que siempre fue más de 300 mil hectáreas y los datos satelitales están mostrando que (este ritmo) está acelerando. En lugar de reducir el problema, el gobierno tiene un plan para deforestar 10 millones de hectáreas, si esto ocurre es casi seguro que va a provocar un cambio de clima y cambio de ciclo hídrico de la cuenca amazónica (…).

 

¿Cómo se puede catalogar esta información oficial del Estado boliviano?

No digo que son datos falsos porque se basan en algo. El problema, por ejemplo, es que la mejor manera para medir la deforestación es por fotos de satélite, pero las mediciones de la ABT (Autoridad de Fiscalización y Control de Bosques y Tierra) no son basadas en datos de satélite. La otra cuestión es si se están produciendo datos que tienen fines políticos o datos más fiables basados en la realidad, y lo que podemos observar en términos de desforestación es que (la construcción de información y datos) responde a la política de la administración actual. Esa es una gran dificultad porque necesitamos saber exactamente qué problema tenemos y cómo se está comportando ese problema a través del tiempo.

 

¿Qué sucede con los datos en el área de energía, minería hidrocarburos?

En términos de producción de gas y petróleo y otros, como minería, los datos son más o menos fiables. Tal vez en minería hay datos que no son registrados, como exportaciones sin registrar. El problema en la información sobre energía es que el gobierno trata de no publicar los números (cifras estadísticas). Antes, por ejemplo, había el boletín estadístico de la producción petróleo y gas que se publicaba cuatro veces por año, pero en 2015 ha desaparecido. Ahora la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) está publicando información de manera que es muy difícil comparar la extracción actual con la de gestiones pasadas. Antes se podía hacer comparaciones, pero ahora la ANH está publicando datos en su página web que no se puede descargar.

 

¿Piensa que hay impactos que pueden venir de los que la sociedad y los investigadores no están informados?

El problema es que si no somos informados, no podemos imaginar la solución. Por ejemplo, en Bolivia somos como la Arabia Saudita de energía solar; si medimos qué cantidad de radiación solar recibimos por metro cuadrado, en La Paz es alrededor de 7 watts, en Alemania solo es 3. En Alemania consiguen alrededor del 20% de su energía por energía solar, acá casi nadie. No hay paneles solares en techo y no hay energía que permita paneles solares sobre su techo... Cuando miramos al futuro, cuando solo tenemos una década más de gas y petróleo convencional y no es sostenible, sabemos que necesitamos tener una transición energética enorme en la próxima década…

 

Qué pasa con la producción científica. ¿Cómo impacta la debilidad o la ausencia de datos en la producción sistematizada de conocimiento?

Un problema es la falta de publicación de datos, otro problema es si podemos confiar en los datos. En algunas áreas sí, estoy seguro que en los datos sobre la extracción de petróleo y gas podemos confiar, pero es difícil conseguir esos datos. En términos de emisiones de gases de efecto invernadero, el gobierno no ha estimado las emisiones desde 2004. No tenemos datos. El problema principal es que si no hay datos es difícil hablar de qué problemas tenemos que atacar, por ejemplo cuáles grupos producen más deforestación: los ganaderos, la agroindustria, la soya o la coca. No hay buenas estimaciones, las estimaciones más fiables son las de Robert Müller de Alemania, en su tesis de doctorado, que dice que el 60% de la deforestación en Bolivia es causado por la ganadería y eso significa consumo nacional. Por eso podemos ver que el problema es el consumo nacional de carne de res, según la FAO el consumo de carne de res es 250% más que hace diez años, per cápita... Este cambio de la dieta también provoca deforestación.

© Los artículos difundidos por el Periódico Digital PIEB pueden ser reproducidos total o parcialmente, citando la fuente.

 

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