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Pequeña historia de un embuste

Posted by Reacción Climática on 12 Ee diciembre Ee 2015 a las 23:40

 


LA “CONTRIBUCIÓN” BOLIVIANA EN PARÍS

Pequeña historia de un embuste

El autor analiza el documento que Bolivia envió a la ONU, el cual contiene las aportaciones bolivianas a la lucha contra el cambio climático.


Por: Gustavo Guzmán (Experiodista)

 

París, todavía con olor a pólvora, está nuevamente en el centro de la noticia. París es la sede, desde el pasado lunes 30 de noviembre, de la Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, la también llamada "Conferencia de las Partes”, COP 21, es decir el vigésimo primer intento para que 195 países lleguen a un acuerdo para enfrentar el irreversible calentamiento global del planeta.

Se trata de lograr un acuerdo que permita reducir las emisiones de esos gases que provocan el efecto invernadero. Se trata de evitar que el aumento de la temperatura global del planeta, a fin de este siglo, el año 2100, supere los dos grados centígrados. Los científicos han calculado que, con el actual nivel de emisiones de los gases de efecto invernadero, la temperatura del planeta se situará, a fines de siglo, el año 2100, entre los 3,7 y 4,8 grados centígrados. Se trata de evitar una catástrofe.

Los gases de efecto invernadero han estado siempre ahí, en la atmósfera. El problema es su actual nivel de concentración. Se ha roto el equilibrio. Y se ha roto por obra de los humanitos, por la quema de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) en la industria, en el transporte y en las actividades agrícolas (más específicamente, en este último caso, por el uso del suelo, por la quema de bosques, por la deforestación).

"Habrá acuerdo”, se escucha en París. Desde el pasado lunes -el lunes 6 de diciembre-, la posibilidad de lograr un acuerdo ha pasado de las manos de los técnicos a las manos de los políticos, los ministros de los 195 países que firmaron la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. El acuerdo debiera estar listo el viernes 11 de este diciembre, cuando esto que aquí se escribe haya dejado de ser un mail para pasar a ser una "noticia” en papel periódico.

 

La pequeña historia

Bolivia es uno de los 186 países que figura en la lista de los que han presentado a la Organización de las Naciones Unidas, por escrito, sus contribuciones para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Y aquí entramos en materia, porque el documento presentado por nuestro país es una tomadura de pelo, es una propuesta engañosa. Es una chapuza.

Tamaños adjetivos no pueden quedar impunes. Hay que explicarlos.

"Contribución Prevista Determinada Nacionalmente del Estado Plurinacional de Bolivia”. Éste es título del documento presentado por el país. Son 18 páginas, y en ninguna de ellas se dice, clara y concretamente, cuál será la contribución de Bolivia a la reducción de emisiones de los gases de efecto invernadero.

La ONU, luego de recibir las propuestas de reducción voluntaria, ha publicado las contribuciones de los países que más emisiones producen. China, por ejemplo, "se compromete a reducir sus emisiones entre un 60 y un 65% en 2025 y respecto de su Producto Interno Bruto de 2005”; Brasil ha propuesto "reducir en un 37% sus emisiones en 2025 con respecto a los niveles de 2005”; México se propone "reducir sus emisiones en un 30% en 2030 respecto de los niveles de 2005”.

Nada parecido ni semejante hay en el documento boliviano. Y no vaya a creerse que nuestro país no emite gases de efecto invernadero. Sí lo hace: Bolivia, con información que procede del World Resources Institute, la fuente de información que también usa la ONU, ha emitido 136 toneladas de dióxido de carbono (CO2) el año 2012. Y algo más: el 64% de esas emisiones bolivianas se deben al uso del suelo y a la deforestación.

Algo tendrá que hacer Bolivia al respecto, dirá usted, estimado lector. Pues bien, sepa usted lo que el Gobierno boliviano se propone hacer.

—"Se ha alcanzado cero deforestación ilegal al 2020”—. Esto es lo primero que se dice en el documento presentado por el Gobierno de Bolivia a la ONU. Llegaremos al año 2020 con "cero deforestación ilegal”. Está bien, pero nada se dice de la deforestación legal. ¿Cuál será esa deforestación legal?

—"Se ha incrementado la superficie de áreas forestadas y reforestadas a 4,5 millones de hectáreas al 2030”—. Esto es lo que inmediatamente después le dice el Gobierno boliviano a la ONU. Vamos a llegar al año 2030 con 4,5 millones de hectáreas reforestadas. Está bien. No olvide esta cifra, estimado lector: 4,5 millones de hectáreas reforestadas. Hasta el año 2030.

—"Se ha incrementado al 2030 la cobertura neta de bosques a más de 54 millones de hectáreas, respecto de las 52,5 millones de hectáreas del año 2010”—. Aquí, en esta frase del documento que el Gobierno boliviano presenta a la ONU, aparece, finalmente, el balance boliviano entre deforestación y forestación entre los años 2010 y 2030.

El balance, a primera vista, parece positivo. En el año 2010, Bolivia tenía 52,5 millones de hectáreas de bosque, y llegaremos al año 2030 con 54 millones de esas hectáreas. Habremos sumado 1,5 millones de hectáreas de bosque más. No está mal, ¿verdad?

No debe olvidarse, sin embargo, que en ese mismo periodo, entre 2010 y 2030, Bolivia habría reforestado 4,5 millones de hectáreas de bosque. Surgen entonces las preguntas: si el año 2010 teníamos 52,5 millones de hectáreas de bosque, y si en los siguientes 20 años, se reforestarán 4,5 millones de hectáreas de bosque, ¿no deberíamos tener, al año 2030, 57 millones de hectáreas de bosque? ¿Cómo es que pueden "desaparecer” ¡tres millones de hectáreas de bosque!?

La única respuesta posible es que en esos 20 años no sólo se pretende reforestar, sino también deforestar. Es cuestión de sumar y restar, estimado lector (4,5 menos 1,5, igual tres). Efectivamente, "desaparecerán” tres millones de hectáreas, tres millones de hectáreas de bosque deforestadas en esos 20 años, entre 2010 y 2030.

Éste es el aporte boliviano a la lucha contra el cambio climático. El Gobierno boliviano propone deforestar 150 mil hectáreas de bosque cada año, entre 2010 y 2030, un dato que, por supuesto, no aparece en el documento boliviano.

Pero hay algo más, estimado lector: ¿cree usted posible que Bolivia logre reforestar 4,5 millones de hectáreas de bosque en 20 años, entre los años 2010 y 2030? ¿Sabe usted cuánto cuesta reforestar una hectárea de bosque?

Según los datos que maneja el propio Gobierno boliviano, el costo de reforestar una hectárea de bosque es de mil dólares. Necesitaremos, por tanto, 4.500 millones de dólares. No hay problema, me dirá usted, estimado lector, ya tenemos un crédito chino de 7.000 millones de dólares. Tenemos de sobra.

No, lector, no parece posible. Reforestar 4,5 millones de hectáreas de bosque en Bolivia en 20 años es tan factible como que se oculte el sol y desaparezca la luna el 21 de febrero de 2016, tal como lo acaba de anunciar el Gran Predicador Gubernamental (GPG).

Un último dato más, que le parecerá muy interesante, estimado lector. El análisis, los datos, las comparaciones, la inteligente lectura del documento que el Gobierno boliviano ha presentado a la ONU, le pertenecen a Pablo Solón, hasta hace poco embajador boliviano ante Naciones Unidas, negociador por Bolivia en varias conferencias climáticas, y ahora comunicador de estas temáticas. (El autor de estas líneas ha sido apenas un cronista circunstancial de un conversatorio organizado por la Fundación Friedrich Ebert (FES), el pasado martes 17 de septiembre, en horas de la noche.)

Fuente: http://www.paginasiete.bo/ideas/2015/12/13/pequena-historia-embuste-79880.html

Categorías: Noticias de periodicos/Newspaper articles, Eventos que invitan a RC

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